Página Ciudadana
Volver al inicio

Nota

Para Contar

Quería democratizar al PRI, no irse del PRI

Por Arturo Zárate Vite

 

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (92 años) nunca pensó ni planeó

salirse del PRI.

Lo que quería Cuauhtémoc era democratizarlo.

Evidentemente no lo consiguió, dio la batalla hasta que lo sacaron.

Tan no pasaba por su mente que lo fueran a excluir que la noche que se enteró, su

primera reacción fue un rostro de asombro, enmudeció por unos segundos. Las

manos le empezaron a temblar.

Estaba en una casa de la alcaldía Azcapotzalco. Su última actividad del día

era promover la llamada Corriente Democrática. Alrededor de una veintena de vecinos

le escuchaban (marzo de 1987).

Ahí estaba este reportero, no había ningún otro representante de medios. La misión

era recoger su opinión una vez que la dirigencia del partido diera a conocer el

comunicado esperado.

En El Universal sabían que esa noche la cúpula priista tomaría una medida sobre el

comportamiento del ingeniero.

Por eso el seguimiento, el marcaje personal.

Entonces no había los famosos localizadores y mucho menos teléfonos celulares.

Cada 20 minutos tenía que llamar a la redacción para saber si ya había salido el

comunicado priista y cuál era su contenido.

Por fortuna los dueños de la vivienda fueron accesibles al facilitar el teléfono de la

casa para poder hacer las llamadas.

Alrededor de las 20:00 horas ya había salido el humo negro de la sede nacional del

Revolucionario Institucional.

Fidel Samaniego (QEPD) me transmitió el mensaje priista, su redacción no era

directa. Texto dirigido a la estructura partidista. Fidel se concretó a darme el párrafo

aniquilador:

“La decisión personal del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas de no colaborar más con el

partido, se hace del conocimiento de los dirigentes y las bases que integran el PRI en

toda la República para los efectos correspondientes”.

Con el mensaje en mano, había ansias porque acabara la reunión vecinal. El

ingeniero se veía tranquilo, cordial, respondía preguntas de los colonos, hasta que ya

no hubo más interrogantes.

 

Sin dificultad logramos acercarnos al orador. De inmediato lo enteramos a qué se

debía nuestro interés, su partido acababa de emitir un comunicado que lo dejaba fuera

del tricolor.

Leímos el texto.

El ingeniero enmudeció, no pudo ocultar su nerviosismo. Temblorosas sus manos.

Respiró y habló de que su lucha democratizadora seguiría adelante, que esa misma

noche analizarían el alcance del comunicado tricolor para fijar posición al día

siguiente.

Quedaba claro, por su primera reacción, que no esperaba que desconocieran su

militancia.

El ingeniero hacía su lucha a través de la Corriente Democrática para democratizar a

su partido, aunque ya había recibido avisos públicos de la dirigencia de que su

actividad y la de su grupo no era bien vista. Los tenían ubicados como un movimiento

disidente, contrario a la línea cupular.

Sin embargo, los líderes, Miguel de la Madrid en Los Pinos y Jorge de la Vega

Domínguez en el edificio de Insurgentes Norte, no se atrevieron a dejar el asunto en

manos de la Comisión de Honor y Justicia priista para que procediera a expulsar a

Cuauhtémoc Cárdenas.

Quizás no lo hicieron por el camino estatutario porque se trataba del hijo del general

Lázaro Cárdenas del Río.

El nombre del general pesaba y pesa. El presidente que expropió y rescató para

México su petróleo.

Estrictamente el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no fue expulsado del

partido tricolor. No hubo un dictamen de la citada comisión que lo echara del

Revolucionario Institucional.

El ingeniero optó por emprender su propio camino, abanderar una lucha hacia la

presidencia de la República que cautivó masas como nunca se había visto, a pesar de

que la mayoría de los medios ignoró su campaña. Cuando se hablaba de él en los

medios era para denostarlo. Incluso, en el canal principal de Televisa, en su noticiero

estelar, se entrevistó a dos medios hermanos del ingeniero con el único propósito de

contribuir a desacreditarlo.

Ganó las elecciones de 1988, nada más que los intereses de entonces (el PAN lo

odiaba y aceptó la legitimación en el ejercicio del poder para quien no había ganado

en las urnas) y un órgano electoral representado por la Secretaría de Gobernación, le

dieron el triunfo oficial al candidato priista.

Cuauhtémoc Cárdenas no pudo democratizar al PRI, pero, sin duda, ha sido un

artífice de la pluralidad que hoy vive el país.

X y TikTok: @zarateaz1